
Activistas de Greenpeace robaron la tarde de lunes la estatua de cera del museo Grévin de París, del presidente francés, Emmanuel Macron para ponerla en la embajada de Rusia como protesta.
En este sentido, pusieron la sonriente estatua del presidente junto a una pancarta con el lema “Ucrania se quema, el negocio continúa” para protestar contra las exportaciones de gas y fertilizantes provenientes desde Rusia.
“Macron encarna este doble discurso: apoya a Ucrania, pero alienta a las empresas francesas a seguir comerciando con Rusia”, declaró Jean-Francois Julliard, director general de Greenpeace Francia.
Los activistas lograron sacar la estatua, estimada en unos 40 mil euros (45.670 dólares), por una salida de emergencia, tras ocultarla bajo una manta. Según una vocera del museo, desviaron la atención del vigilante con una pregunta sobre el acceso del ascensor para personas con discapacidad, mientras otros se ponían una bata de agente de mantenimiento.
La estatua de Macron no es la primera figura que roba del museo Grévin. En 1983, la del entonces alcalde de París, Jacques Chirac, apareció días después en un zoológico.





