En los hogares la violencia familiar tiende a intensificarse cuando las familias pasan más tiempo juntas, como ocurre durante las vacaciones de verano y las fiestas decembrinas. Debido a las presiones económicas, el consumo de alcohol y la reducción de redes de apoyo, se eleva el riesgo de agresiones dentro del núcleo familiar, de acuerdo a especialistas. 

La violencia situacional, aquella que surge de conflictos o desacuerdos cotidianos (principalmente de pareja) escalan y salen de control, se distingue de formas más complejas y persistentes de violencia familiar, asociadas a relaciones de poder, antecedentes de abuso no atendidos y dinámicas de control, advierten investigadores de la Academia Nacional de Medicina de México (ANMM). 

Con base en encuestas nacionales, se ha estimado que en alrededor del 30 por ciento de los hogares mexicanos se presentan formas de maltrato emocional, intimidación o violencia física y sexual. En los casos denunciados, 94% de las víctimas son mujeres, niñas y niños, mientras que alrededor de 90% de los agresores son hombres del propio entorno familiar. 

En este sentido, dos terceras partes de las agresiones físicas y psicológicas en el hogar ocurren bajo los efectos del alcohol o drogas, lo que impacta en los servicios de urgencias, con un 20% de lesiones intencionales atribuidas a violencia ocurrida en el hogar. 

Además 33.5% de las mujeres embarazadas han reportado algún tipo de violencia, y aquellas que la sufren presentan cuatro veces más riesgo de tener productos con bajo peso al nacer, además de tres veces más complicaciones durante el parto y el posparto.