Estados Unidos se alista para una de las jornadas electorales más decisivas de 2026. Este martes 3 de noviembre, millones de ciudadanos acudirán a las urnas para participar en las elecciones intermedias, conocidas en inglés como midterm elections. En esta contienda se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes, una tercera parte del Senado y 36 gubernaturas clave a lo largo y ancho del país. 

Aunque el nombre del presidente Donald Trump no figurará en las boletas —tras haber asumido su segundo mandato presidencial no consecutivo en enero de 2025—, estos comicios representan un referéndum directo a su administración.  

El resultado definirá si el Partido Republicano mantiene la mayoría parlamentaria o si los demócratas recuperan el control del Congreso para frenar o modificar el rumbo de las políticas públicas en economía, migración, seguridad y derechos civiles durante los últimos dos años de su gestión. 

Las elecciones intermedias ocurren justo a la mitad del periodo presidencial de cuatro años. En esta jornada del 3 de noviembre de 2026, los votantes elegirán a las autoridades que ocuparán los siguientes cargos: 

  • Cámara de Representantes: Se renuevan la totalidad de sus 435 escaños, correspondientes a cada uno de los distritos electorales del país (con mandatos de dos años). 
  • Senado: Estarán en disputa 35 de los 100 escaños que integran la Cámara Alta (cuyos periodos duran seis años). 
  • Gubernaturas: Se celebrarán elecciones para elegir a los titulares de 36 gobiernos estatales. 
  • Legislaturas locales: Se disputarán 6,139 puestos legislativos en 46 estados, según datos de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales (NCSL). 
  • Consultas y enmiendas estatales: Los ciudadanos votarán directamente sobre medidas locales en materia de impuestos, presupuestos, educación y garantías al derecho al aborto. 

¿Por qué estas elecciones definen el margen de maniobra de Donald Trump? 

Actualmente, el Partido Republicano ostenta la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Si los demócratas logran arrebatar el control de al menos una de ellas, la capacidad de la Casa Blanca para aprobar leyes presupuestales, nombrar jueces federales o impulsar reformas de gran calado se verá fuertemente fiscalizada y frenada por la oposición. 

Por el contrario, si los republicanos logran mantener sus mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado, Trump consolidará un escenario legislativo altamente favorable para avanzar sin obstáculos con su agenda política y económica.