
El Reloj del Juicio Final, una herramienta simbólica creada por científicos para visualizar la probabilidad de que la humanidad desaparezca, se sitúa este año en el punto más cercano que ha estado nunca de marcar la hora final en sus 79 años de historia.
El reloj, gestionado por el Boletín de la Junta de Ciencia y Seguridad de Científicos Atómicos (SASB), se acercó cuatro segundos más a una catástrofe en comparación con el año anterior, cuando marcó 89 segundos para el ocaso de la humanidad.
Las manecillas del reloj se pararon en la hora crítica de 85 segundos antes de la medianoche, a raíz de la amenaza nuclear (en un momento en que los arsenales nucleares aumentan y los tratados de no proliferación no se están renovando), el cambio climático y la creciente agresividad que ejercen las potencias globales, según advirtieron los científicos.
El Reloj del Juicio Final, es una metáfora creada por el Boletín de los Científicos Atómicos, una organización formada por expertos en ciencia, seguridad global y política internacional, el cual muestra que tan cerca está la humanidad de una catástrofe global.
Este reloj fue presentado por primera vez en 1947, en plena era nuclear, como una advertencia visual tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, por lo tanto, no predice el futuro ni marca una fecha exacta, sino que refleja el nivel de riesgo al que se enfrenta el planeta
La medianoche representa el punto de colapso global, pero no se trata de un solo evento apocalíptico. Para los científicos, el “fin” es una cadena de crisis acumuladas que pueden llevar a la humanidad a un punto crítico, incluyendo conflictos armados, crisis ambientales y fallas en la gobernanza global.
Desde 1947, el reloj se ha ajustado 25 veces. Comenzó a siete minutos de la medianoche y su posición ha cambiado según el contexto mundial. El momento más lejano fue en 1991, cuando se colocó a 17 minutos, tras acuerdos históricos de reducción de armas nucleares entre Estados Unidos y la Unión Soviética.





