
El cierre del Gobierno en Estados Unidos cumplió este jueves 37 días sin señales de resolución en el Congreso, marcando un nuevo récord en la paralización federal más prolongada en la historia del país. La falta de acuerdo entre republicanos y demócratas mantiene suspendidos numerosos servicios públicos, con repercusiones directas sobre millones de personas.
La parálisis comenzó el 1 de octubre, cuando el Congreso no logró aprobar el presupuesto federal. Desde entonces, más de un millón de empleados públicos trabajan sin recibir salario, mientras otros 600,000 permanecen suspendidos temporalmente.
Aunque una ley aprobada en 2019 garantiza el pago retroactivo una vez que se reanuden las operaciones, declaraciones recientes del presidente Donald Trump han generado incertidumbre sobre si ese compromiso se mantendrá.
El 7 de octubre, Trump dijo a reporteros que el pago retroactivo “depende de quién hablemos” y añadió que “hay personas que no merecen ser atendidas, y nos ocuparemos de ellas de otra manera”.
El estancamiento político se centra en la exigencia de los demócratas de extender los subsidios al programa de salud Affordable Care Act (Obamacare), que expiran este año.
Por su parte, los republicanos, que controlan ambas cámaras del Congreso, se niegan a incluir esa medida en el presupuesto y proponen retomarla una vez que el Gobierno reabra. La falta de acuerdo ha provocado que el Senado falle ya en 14 intentos de aprobar un financiamiento temporal, mientras la Cámara de Representantes permanece fuera de sesión.
El actual cierre supera al ocurrido entre diciembre de 2018 y enero de 2019, cuando, durante la primera administración de Trump, el Gobierno permaneció paralizado 35 días por un desacuerdo con los demócratas sobre la financiación del muro fronterizo con México. Aquella crisis provocó pérdidas por unos 3,000 millones de dólares en el producto interno bruto.





