El expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante un tribunal de Nueva York por segunda vez desde su captura el 3 de enero en una operación militar estadounidense en Caracas. 

Maduro, de 63 años, y su esposa, Cilia Flores, de 69, están detenidos en una cárcel de Brooklyn desde hace casi tres meses. Sólo habían salido el 5 de enero para su primera audiencia, en la que Maduro se declaró “prisionero de guerra” y “no culpable” de los cargos de narcotráfico que pesan en su contra. 

El juez Alvin Hellerstein, de 92 años encargado del caso contra el expresidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, descartó este jueves 26 de marzo de 2026 desestimar su caso “porque sería tomar una medida demasiado seria”. 

Maduro entró hoy a la sala del tribunal con una sonrisa y dando los buenos días a su equipo legal. El venezolano lucía el pelo canoso y parecía más delgado y serio que en la primera audiencia, celebrada el pasado enero, al igual que su mujer. 

Los abogados mencionaron que Cilia Flores estaba mal de salud y pendiente del resultado de un ecocardiograma. La defensa de Flores y Maduro pidió en febrero desestimar el caso después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) le negara a los acusados la licencia para pagar su defensa con fondos del Gobierno de Venezuela. 

Tanto Maduro como el Gobierno venezolano están sujetos a sanciones de EE.UU., por lo que uno de los abogados, Barry Pollack, solicitó dicho permiso a la OFAC, pero menos de tres horas después la agencia emitió una licencia enmendada que bloquea la transacción, según denunció. 

El fiscal adjunto de EE.UU., Kyle Wirshba, alegó al juez que el Gobierno estadounidense debería poder “utilizar sanciones para influir en la política exterior o la seguridad nacional”. Wirshba también aseguró que los acusados están “saqueando la riqueza de Venezuela” y que “permitirles acceder a esos fondos socavaría las sanciones” impuestas por EE.UU. 

Sin embargo, Hellerstein respondió que, dado que Maduro y Flores están detenidos, “no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional”, y recalcó que “las cosas han cambiado en Venezuela”.