Estados Unidos admitió públicamente por primera vez que cuenta con armas de control espacial en órbita terrestre. El anuncio lo realizó el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, durante la conferencia Air, Space and Cyber que se desarrolla en Maryland. 

Meink afirmó que el país “tiene armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios”. Señaló que la medida forma parte de un esfuerzo por aumentar la preparación ante amenazas que evolucionan con rapidez. No ofreció detalles sobre el tipo de sistemas, la cantidad ni la fecha en que fueron colocados en el espacio. 

Un portavoz de la Fuerza Espacial explicó que el concepto de control espacial incluye el uso de medios cinéticos y no cinéticos para afectar las capacidades de un adversario. Esas acciones pueden ir desde la interrupción o degradación de sistemas hasta su destrucción, y pueden aplicarse tanto con fines ofensivos como defensivos, según las órdenes de los comandos de combate. 

Este reconocimiento se produce en un contexto de creciente competencia militar en el espacio. Washington ha advertido en reiteradas ocasiones sobre el desarrollo de capacidades contraespaciales por parte de China y Rusia. Pekín, por su parte, ha reclamado un uso pacífico del espacio y ha criticado lo que considera una militarización de la órbita. 

La Fuerza Espacial, creada en 2019, ha pasado de ser un ámbito poco discutido en público a ocupar un lugar central en la estrategia de defensa estadounidense. Funcionarios del Pentágono han sostenido en los últimos años que el espacio es crítico tanto para la seguridad militar como para la economía, y que es necesario garantizar la libertad de operaciones en ese dominio. 

Expertos en seguridad espacial advierten que la confirmación oficial de armas en órbita podría acelerar una carrera armamentística entre las principales potencias. Hasta ahora, la existencia de este tipo de sistemas se consideraba un secreto a voces, pero ningún alto cargo del Departamento de Defensa había reconocido de manera abierta su despliegue.