Este miércoles, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), reconoció a México por prohibir las llamadas “terapias de conversión de homosexuales” tras la entrada en vigor de la ley el pasado fin de semana. 

“La decisión de México de poner fin a esta práctica nociva contribuirá a garantizar la salud pública. Todos los países deberían seguir el ejemplo de México”, declaró Luisa Cabal, directora regional de ONUSIDA para América Latina y el Caribe, a través de un comunicado. 

Esta ley, ratifica por la Cámara de Diputados y por el Senado, la contemplación de penas de dos a seis años de prisión a quien realice las denominadas “terapias de conversión sexual”, acciones con las cuales se pretende obligar a las personas a cambiar su orientación sexual o identidad de género. 

En este sentido, esta nueva ley implica que cuando el padre, madre o tutor de la víctima incurra en alguna de las conductas sancionadas, se aplicarán las sanciones a consideración del juez. El documento también punteó que cuando la persona autora tenga con la victima una relación laboral, docente, doméstica, médica o cualquier otra que implique una subordinación de la víctima, o se valga de la función pública para cometer el delito: “Será castigada con destitución e inhabilitación para desempeñar el cargo hasta por un tiempo igual a la pena impuesta”. 

“Las prácticas estigmatizantes perjudican la salud pública. Garantizar la inclusión, la aceptación y el respeto de los derechos humanos de todas las personas es vital para proteger la salud de cada una. El estigma mata y la solidaridad salva vidas”, explicó Cabal.