Concluimos el mes de abril y como cada año lo hacemos llenos de algarabía, juegos, travesuras, risas, inocencia y sueños externados por las personas más pequeñas del hogar. Todo esto con motivo del Día de la Niñez, conmemoración que además de remontarnos a nuestros primeros años, nos debe convocar a reflexionar y trabajar por otorgarles una infancia segura que se traduce en una vida plena.

Las niñas y los niños son catalogados por la UNICEF como el sector más vulnerable, por lo que las y los adultos en general debemos asumir la responsabilidad de velar por su integridad cuidando que desde la primera etapa de sus vidas se encuentren en entornos seguros en los que sean respetados cada uno de sus derechos.  

Es así como las y los servidores públicos, tenemos un deber aún más grande toda vez que tenemos que mantenernos al tanto de la situación que se vive para adecuar las normativas si es necesario a fin de garantizar que los derechos no se queden únicamente en papel, sino que se cumplan a cabalidad para llegar al objetivo primordial.  

Por tal motivo, el evento que año con año se realiza en el Congreso del Estado es una gran oportunidad para poder observar con los ojos de las niñas y los niños y así tener una brújula respecto a las necesidades que se requieren atender.  

Treinta y tres niñas y niños estudiantes de primaria de todo el Estado viven a fondo el ser representantes populares, pues, luego de ser insaculados en sus planteles educativos, acuden a la torre legislativa para alzar la voz y externar sus inquietudes en el Pleno a fin de mejorar las condiciones de vida de sus compañeras y compañeros.  

Este hecho, a las Diputadas y Diputados nos compromete a intensificar los trabajos en favor de las niñas y niños para que, además de estudiar y aprender, su única preocupación sea el echar a volar su imaginación, abriéndose paso a un futuro brillante en el que la felicidad sea el sello diario que irradien a las demás personas. 

El objetivo del Día Internacional de la Niñez tiene justamente el propósito de recordar a la ciudadanía que este sector es el más vulnerable, por lo que se le debe prestar más atención toda vez que es de ahí de donde parte la formación de los seres humanos y, por ende, de las sociedades. Es por eso que, en estos tiempos que se viven, tenemos que volver al fondo y velar por las verdaderas causas que abonarán a contar con un mejor entorno. 

En ese sentido, desde el Congreso del Estado me mantendré trabajando en favor de este sector, pues los derechos de las y los niños no deben quedar solo en papel, sino que hay que trasladarlos en acciones constantes para que las y los niños se puedan desarrollar plenamente.