
La madrugada del pasado viernes 13 de junio, Israel lanzó un ataque aéreo contra Teherán y otras ciudades de Irán. Aunque el conflicto entre Irán e Israel no es nuevo, en los últimos años ha escalado hasta convertirse en uno de los puntos más peligrosos a nivel internacional.
Para comprender esta enemistad es importante mencionar los intereses cruzados que generan tensiones con impacto global. Antes de 1979, Irán e Israel mantenían relaciones diplomáticas y económicas estables. Sin embargo, todo cambió con la Revolución Islámica liderada por el ayatolá Jomeiní, que derrocó al Sha de Irán, un aliado de Occidente e Israel. Desde entonces, el nuevo régimen teocrático consideró a Israel como un “enemigo del islam” y lo bautizó como el “régimen sionista”.
Esta ruptura ideológica marcó el inicio de una enemistad abierta, Irán dejó de reconocer al Estado de Israel y comenzó a apoyar movimientos radicales, como Hezbolá y Hamás, lo que agravó aún más las tensiones.
Actualmente, Irán busca expandir su influencia en Medio Oriente mediante una estrategia conocida como el “Eje de la Resistencia”, que incluye a Siria, Líbano, Irak y Yemen. Por su parte, Israel percibe esta expansión como una amenaza directa a su seguridad y soberanía. Uno de los mayores temores de Israel es el desarrollo nuclear iraní. Aunque Irán ha afirmado que su programa tiene fines pacíficos, la comunidad internacional, liderada por Estados Unidos e Israel, ha expresado su desconfianza.
Recordemos que, en el 2015, se firmó el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), que limitaba el programa nuclear iraní. Pero Estados Unidos decidió retirase de dicho acuerdo en 2018, por lo que, Irán reactivó partes clave del programa.
En los últimos años, la enemistad entre Irán e Israel se ha traducido en una guerra no convencional, entre ellos:
- El asesinato del científico nuclear iraní Mohsen Fakhrizadeh en 2020, atribuido a Israel, y los repetidos ciberataques entre ambos países.
- En abril de 2024, Irán lanzó un ataque con drones y misiles hacia territorio israelí, en respuesta a una ofensiva previa sobre el consulado iraní en Damasco. Israel, a su vez, ha respondido con ataques selectivos y sanciones tecnológicas.
- Uno de los temas más sensibles del conflicto entre Irán e Israel es la relación de Teherán con grupos armados como Hezbolá en Líbano y Hamás en Gaza. Estos grupos no solo comparten la ideología antisionista del régimen iraní, sino que reciben financiamiento, armas y entrenamiento de Irán. Durante el ataque de Hamás a Israel en octubre de 2023, altos funcionarios israelíes afirmaron que Irán había tenido conocimiento previo del plan, aunque no se comprobó su participación directa.
En este conflicto también influyen las diversas alianzas internacionales como factor de tensión, mientras Irán se apoya en potencias como Rusia y China, Israel mantiene una alianza estratégica con Estados Unidos, que le proporciona asistencia militar y apoyo diplomático en foros internacionales.
Aunque el enfrentamiento entre Irán e Israel es conocido como político y estratégico, también influye el factor religioso. Irán, como República Islámica chiita, considera a Jerusalén como una ciudad sagrada usurpada por Israel, y promueve cada año el “Día de Al-Quds” (Jerusalén), una jornada de protesta contra la ocupación israelí de territorios palestinos.
Israel, por otro lado, defiende Jerusalén como su capital “indivisible”, lo que añade una dimensión emocional y simbólica que dificulta cualquier intento de solución diplomática. Más del 85 por ciento de los iraníes considera a Israel como su principal enemigo, motivado no solo por razones políticas, sino por convicciones religiosas profundamente arraigadas.





