
En el Congreso del Estado estamos por recibir de parte del Poder Ejecutivo Estatal la iniciativa denominada Ley Beatriz, la cual representa la justicia social no solo para las mujeres pertenecientes a las comunidades indígenas, sino para todo ese sector poblacional.
Esta propuesta anunciada por la Gobernadora, María Eugenia Campos, en días pasados, muestra el humanismo con el que se gobierna en Chihuahua y la importancia que tienen las mujeres, sobre todo.
La coloquialmente llamada Ley Beatriz representa ese rayo de luz que por años han esperado las mujeres rarámuris que fueron condenadas injustamente derivado de la falta de una justicia inclusiva que les facilitara traductores, una total información sobre sus casos, así como un sinfín de barreras culturales.
Es por ello que Maru Campos busca el indulto para esas mujeres que en su momento no tuvieron ese acceso a la justicia y se encuentran pagando por delitos que no cometieron, tal es el caso de Beatriz, una mujer indígena originaria de Guachochi, quien en legítima defensa le quitó la vida a su agresor, situación que derivó en una condena penal dado que no hubo alguien que le tradujera el caso.
Es así como la Ley Beatriz podría ser el parteaguas y la justicia para decenas de mujeres que, al igual que ella han sido condenadas injustamente ante la falta de inclusión, escucha y sensibilidad.
Esta propuesta surge, a decir de la mandataria estatal, ante la ausencia de una legislación específica que regule el indulto y los procedimientos para su solicitud por parte de las personas privadas de la libertad y con el objetivo principal de garantizar que ninguna mujer en el estado quede excluida del acceso a la justicia.
Como legisladora, no solo celebró y aplaudo esta iniciativa, sino que me comprometo a que hacer lo propio para que llegue a buen término en el Congreso del Estado a fin de que cada uno de los 552 casos de las mujeres que actualmente se encuentran reclusas en los Ceresos de Juárez y Chihuahua sean estudiados a fondo con el propósito de determinar si hubo alguna falla en el juicio recibido.
Hagamos que la sensibilidad de las mujeres políticas se refleje en todas las demás y en la sociedad en general. Sumemos esfuerzos para que la justicia llegue a toda persona, incluso a las que ya fueron anteriormente sentenciadas. Trabajemos por lograr esa justicia social para nuestros pueblos y comunidades indígenas.





