
Desde el pleno del Senado, el canciller Roberto Velasco Álvarez señaló que en momentos de mayor complejidad para la diplomacia, cuando se viven “tiempos de presión, ruido e incertidumbre, México se apoya en una política exterior de Estado que parte de la convicción de que la soberanía y el interés nacional no se negocian, no se limitan y no se subordinan a nadie”.
Al comparecer ante esa Cámara alta, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) destacó que si algo resume el año “es que cooperación y soberanía avanzan juntas: cooperamos más que nunca y decidimos siempre como mexicanos”. “Para un país cuya historia está marcada por invasiones e intervenciones extranjeras, el derecho internacional es nuestra principal arma”, destacó.
“Cada una de las 36 visitas diarias de nuestro personal consular a un centro de detención en Estados Unidos, cada acuerdo que abre un mercado para nuestros productores, cada principio que sostenemos en los foros internacionales persiguen un mismo fin: garantizar que el pueblo de México sea siempre el que decida su destino”, agregó.
Asimismo, destacó que los migrantes son la prioridad, y ante “los lamentables casos de mexicanos lesionados o fallecidos bajo custodia o durante operativos en Estados Unidos, hemos reforzado las gestiones para esclarecer los hechos y exigir con el mayor rigor y responsabilidad”.
Velasco aseguró que con EE.UU. “dialogamos y cooperamos en todos los campos, de manera especial en seguridad, siempre con base en el respeto a la soberanía e integridad territorial”.
Por su parte, el senador panista Marko Cortés, sostuvo que el presidente Donald Trump frenó la extensión del T-MEC por la negativa de México a extraditar al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros ex funcionarios de la entidad, le respondió que “eso nada tiene que ver.
Velasco refutó también la aseveración de Cortés –y de otros senadores blanquiazules– de que “el prestigio internacional de México se ha desplomado”. Por el contrario, respondió, “hay un respeto enorme a nuestra diplomacia, a la presidenta Sheinbaum” y a la tradicional política exterior.
En su intervención final, resaltó que más allá de las diferencias ideológicas, se requiere unidad para proteger a los mexicanos en el exterior, fortalecer las relaciones económicas y consolidar la presencia activa y constructiva en el mundo.





