
Mariana Rascón | Editora
El Papa Francisco inició ayer lo que llamó su “peregrinación penitencial” en Canadá pidiendo perdón a las comunidades indígenas por el dolor causado por parte de la iglesia católica durante la colonización.
Aterrizando el lunes a las 11:06 hrs en el Aeropuerto Internacional de Edmonton en Canadá, el jefe de la iglesia católica sostuvo una reunión con miembros de poblados indígenas, como parte de la primera etapa de reconciliación entre las etnias canadienses con la Iglesia Católica.
Esta se llevó a cabo en Maskwacis, también conocido como “Colina del Oso” ubicado a unos 70 kilómetros al sur de la ciudad de Edmonton, en el estado de Alberta. En ella estuvieron presentes el Pontífice así como el poblado indígena First Nations (“Primeras Naciones”), Métis (mestizos) e Inuit.
Reunión anterior
Con anterioridad, habían tenido una reunión en Roma, donde le fueron entregados al Papa un par de mocasines como signo del sufrimiento de los niños indígena que no volvieron a casa de las escuelas residenciales de colonización. Se inspiró entonces en ese símbolo que reavivó su “dolor, indignación y vergüenza”, para volver a Canadá a buscar una reconciliación.
Escuelas residenciales
“Estoy dolido”, reiteró, “en particular, por el modo en el que muchos miembros de la Iglesia y de las comunidades religiosas cooperaron, también por medio de la indiferencia, en esos proyectos de destrucción cultural y asimilación forzada de los gobiernos de la época, que finalizaron en el sistema de las escuelas residenciales”.
Dichas escuelas residenciales de la época apartaban a niños indígenas de sus padres y comunidades, obligándoles a adaptarse a la civilización de manera forzada y violenta, denigrando su cultura.
El Obispo de Roma remarcó que esta peregrinación de reconciliación es solo el primer paso, lo que sigue es hacer una “seria búsqueda de la verdad acerca del pasado” localizando a los supervivientes de las escuelas residenciales a fin de realizar procesos de sanación de los traumas sufridos.





