
Los migrantes que ingresaron desde el jueves 30 de julio de forma irregular a la ciudad española de Ceuta desde Marruecos continuaron retornando a su territorio este 2 de agosto de 2026.
Aunque la cifra de retornos ha disminuido en comparación con los días previos, cuando decenas de miles de personas volvieron por su propio pie, el número de fallecidos en el intento de alcanzar a nado el territorio español sigue en aumento.
Las autoridades fronterizas mantienen una actualización constante de las víctimas, en medio de una notable discrepancia en las cifras. Mientras la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) cifra las muertes en más de un centenar, fuentes policiales informaron que los cuerpos rescatados ascienden a 72. Esta situación convierte al operativo en uno de los episodios más letales registrados en la frontera.
Para frenar la ola migratoria, el Ministerio del Interior de España instaló una barrera neumática de contención de 500 metros de longitud en el espigón fronterizo. Esta infraestructura, combinada con una línea de boyas fondeadas por la Armada española, busca bloquear el acceso marítimo irregular.
Tanto la Policía Local como el Ejército han desplegado patrullajes informativos. Los agentes notifican formalmente a los ciudadanos extranjeros que no serán regularizados por haber ingresado de forma ilegal y que la única vía legal aplicable es la deportación hacia territorio marroquí.





