El Congreso de México aprobó una reforma histórica a la Ley General de Vida Silvestre para prohibir el uso de delfines, orcas y otros mamíferos marinos en espectáculos de entretenimiento. Conocida como Ley Mincho, esta iniciativa fue avalada por unanimidad en la Cámara de Diputados y turnada al Ejecutivo para su promulgación. 

Esta nueva normativa prohíbe que un mamífero marino sea sujeto de “aprovechamiento extractivo”, con excepción de la captura que tenga por objeto la investigación científica con fines de protección y conservación de dicha especie, y que esté avalada por una institución académica o de investigación con registro oficial. 

Asimismo, se estableció que los mamíferos marinos no podrán ser objeto de exhibición ni de actividades con fines de lucro, y deberán estar ubicados en corrales marinos y no en instalaciones de concreto, tales como albercas y estanques. 

De acuerdo con la organización no gubernamental Animal Héroes, que promovió la iniciativa, en México hay más de 350 delfines en cautiverio que se verían beneficiados por la reforma, la cual fue llamada “Ley Mincho” en recuerdo de un delfín que resultó gravemente herido hace cinco años en un accidente ocurrido durante una función acrobática en el delfinario Dolphinaris Barceló, en la Riviera Maya.