A pesar de que se han habilitado espacios en el albergue municipal para migrantes “Kiki Romero” en Ciudad Juárez, las personas en situación de movilidad deciden permanecer en campamentos al borde del Río Bravo de la frontera.

Santiago González Reyes, director de Derechos Humanos en Juárez, señaló que los migrantes venezolanos están informados de los cambios en las reglas de migración hacia Estados Unidos y el porqué están siendo expulsados, sin embargo rechazan darse por vencido albergándose en los espacios que ofrece el Municipio para hacerse visibles a las autoridades en Estados Unidos.

Por lo anterior, regidores de la Comisión de Atención a Derechos Humanos y Grupos Vulnerables del Ayuntamiento de Juárez visitaron las instalaciones del campamento de los migrantes, así como la Casa Ónix, uno de los albergues habilitado para recibir a los migrantes y poder ver las necesidades en los espacios.

Estos se comprometieron a seguir llevando cobijas y agua al campamento improvisado, pero la situación de los menores es preocupante, ya que en caso de que se presenten temperaturas más bajas, tendrá que intervenir la Procuraduría de la Defensa de Niños, Niñas y Adolescentes.

A pesar de negarse a moverse del campamento, los migrantes se expresaron agradecidos con las autoridades por la ayuda que se les ha proporcionado.

González Reyes informó que en Casa Ónix hay cerca de 230 personas de origen venezolano instaladas, mientras que en el albergue municipal Kiki Romero solo 34 aceptaron la ayuda humanitaria que ofrece este espacio.