
El presidente de Argentina abrió una crisis diplomática con Brasil que de pasada pegó a México y al Partido Demócrata de Estados Unidos y que llevó a la Cancillería brasileña a convocar al embajador en Argentina para pedirle explicaciones por las “agresiones” del presidente argentino Javier Milei contra su homologo, Luiz Inácio Lula da Silva.
La relación entre Brasil y Argentina tocó fondo luego de que Milei llamara “ladrón” y “presidiario” a Lula da Silva en el lanzamiento de la candidatura presidencial del ultraderechista Flávio Bolsonaro, pasado sábado 25 de julio, en Sao Paulo.
Milei advirtió en el acto junto a su aliado Bolsonaro sobre “el riesgo Lula” en las elecciones y llamó a Brasil, principal socio comercial argentino, a salir de “su sometimiento al zurdo”.
Milei se lanzó asimismo contra el juez Alexandre de Moraes, que le impidió pasar por Brasilia a visitar al expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple arresto domiciliario y una condena de 27 años por un intento de golpe de Estado. “Para colmo, la basura calva no me permitió ver a mi amigo, injustamente encarcelado”, aseveró Milei, de cara a las elecciones brasileñas de octubre.
“El embajador de Brasil en Buenos Aires, Julio Bitelli, fue llamado a consultas (…) debido a las ofensas proferidas por el presidente argentino”, informó en reacción la cancillería brasileña.
Ayer domingo 26 de julio, Milei volvió a acusar al gobierno de Brasil de haber financiado una supuesta “campaña antiargentina”. “¿Quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El gobierno de Brasil. 25% de los recursos salieron del gobierno de Brasil”, afirmó a la radio local Mitre, en aparente alusión a críticas en redes sociales a su país durante la Copa Mundial de Futbol.
Según Milei, dicha “campaña” fue “financiada (…) por México, por el partido Demócrata en Estados Unidos. ¿Quienes son? (…) son las cabezas progresistas que no quieren que las ideas de la libertad funcionen”, acusó.





