Este domingo el Consejo Nacional de Morena aprobó por unanimidad los lineamientos éticos, derivados de una propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, donde se estableció como conductas contrarias al partido la participación en campañas de desprestigio en contra de otros militantes, así como la presentación de denuncias sin sustento ante las instancias del instituto político. 

“La transformación del país exige un movimiento cohesionado en el que prevalezca el diálogo, la responsabilidad colectiva y el compromiso con los principios éticos de nuestro movimiento. Las personas militantes, representantes o aspirantes a encargos directivos o de elección popular por morena deben rechazar toda forma de descrédito, denostación, difamación, violencia política de género o deslealtad hacia otras personas militantes o simpatizantes”, destaca.  

Por lo que, considera como “conductas contrarias a los principios del Movimiento” el ejercicio de cualquier forma de violencia, así como emitir declaraciones públicas “que desacrediten a otras personas militantes o las decisiones colectivas del movimiento sin agotar previamente las instancias internas del partido”. 

Asimismo, los lineamientos también consideran una conducta contraria el difundir o promover información falsa, manipulada o malintencionada sobre militantes “o decisiones colectivas del movimiento con el propósito de obtener ventajas personales o electorales”. 

También establecen como conductas contrarias a Morena la formulación de denuncias sin sustento “ante instancias internas o externas como táctica de presión, denostación, venganza o competencia política”, así como el uso de instituciones públicas “como herramientas de intimidación o persecución política, o para inhibir la participación de aspirantes en procesos de elección”. 

Uno de los apartados más amplios del documento, prohíbe obstaculizar, ignorar o contravenir procesos, acuerdos o decisiones colectivas adoptadas por los órganos estatutarios del partido; filtrar o manipular información interna a medios de comunicación o actores externos “con el propósito de generar división, desconfianza o confrontación entre militantes, representantes o aspirantes a encargos de elección”.