A 25 años de dejar la presidencia, Ernesto Zedillo ha vuelto a hablar. El expresidente que encabezó la transición democrática mexicana en los años noventa, aseguró durante su entrevista con El Mundo que “los nuevos autócratas juegan con las reglas de la democracia para destruirla” 

Zedillo sostiene que el actual gobierno ha desmantelado los contrapesos institucionales que costaron décadas construir. “Han suprimido la división de poderes y los contrapesos” y “han desmantelado el Estado de Derecho”. En otras palabras, el exmandatario sostiene que los equilibrios institucionales están siendo debilitados bajo una narrativa que dice representar al pueblo, pero que en realidad busca controlar todos los espacios de decisión.  

“Escoger a los jueces por voto popular es una farsa propia de los regímenes autocráticos.” Desde su perspectiva, elegir jueces mediante campañas electorales no fortalece la democracia, sino que la convierte en un espectáculo político donde la independencia judicial desaparece.   

El exmandatario también alertó sobre la militarización del país como un síntoma del retroceso: “La Guardia Nacional depende ahora del Ejército e investiga delitos al margen del Ministerio Público. Se han ampliado las causas y plazos de la prisión preventiva. Además, han iniciado la captación de las Fuerzas Armadas, que en México habían sido históricamente ejemplares”. En su visión, el uso político de las Fuerzas Armadas es una estrategia peligrosa que erosiona el equilibrio civil y abre la puerta a un poder más concentrado.  

Uno de los señalamientos más duros fue contra Morena, el partido en el poder. Según Zedillo: “Morena en su intento de construir un partido hegemónico, ha copiado lo peor del PRI, y nada de lo bueno. La corrupción guía su funcionamiento”. Para el exmandatario, el partido que prometió romper con el viejo régimen terminó replicando sus prácticas autoritarias y su intolerancia a la crítica, pero sin los contrapesos que existían al final del siglo pasado. 

Ernesto Zedillo concluye con una frase contundente: “La joven democracia mexicana ha muerto”.