Noruega se despidió este miércoles del querido rey Harald V, quien fue una figura moderna y unificadora en la realeza europea. Después de una procesión fúnebre por las calles de Oslo llenas gente y una ceremonia religiosa en la catedral luterana de la ciudad, los restos mortales de Harald, fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años, fueron trasladados a la iglesia del castillo de Akershus 

Colocado sobre un cañón y cubierto con una bandera real noruega, el féretro fue transportado a lo largo de la principal avenida de Oslo, seguido a pie por su hijo y sucesor, Haakon VIII, sus nietos y su hermana, así como por numerosos dignatarios. Solo su viuda, la reina Sonia, de 89 años, y la nueva reina Mette-Marit, que se recupera de un trasplante de pulmón, iban en coche.  

Entre los invitados destacaron el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, el heredero al trono británico, el príncipe William, así como los reyes de España, de los Países Bajos y de Bélgica, el príncipe heredero de Japón y los jefes de Estado de Finlandia y Alemania, así como los primeros ministros de Francia y Tailandia. Una de las presencias que llamó la atención fue la de Marius Borg Hoiby , el hijo de Mette-Marit de una relación previa, quien recibió permiso para asistir al funeral pese a estar bajo arresto domiciliario mientras apela su condena a cuatro años de cárcel por dos violaciones y otros cargos.  

Al final del servicio religioso, cuatro aviones de combate F-35 sobrevolaron la catedral en formación, mientras el ataúd era llevado a la capilla del castillo de Akershus al son de la “Marcha fúnebre” de Chopin. Después de la ceremonia privada, el ataúd será bajado a la cripta del mausoleo real, donde descansan los restos de sus padres y abuelos.  

Harald ascendió al trono en 199, el rey de Noruega luchó por una nación abierta y tolerante, y celebró la diversidad en un discurso de 2016 con motivo de sus 25 años de reinado. “Los noruegos son chicas que aman chicas, chicos que aman chicos, chicas y chicos que se aman recíprocamente”, declaró. “Los noruegos creen en Dios, Alá, el Universo y en nada”, agregó convirtiéndose en un discurso histórico.  

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