
Tras la sentencia de 38 años de prisión contra el exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, por participar con la delincuencia organizada y el narcotráfico, el expresidente, Felipe Calderón reacción sobre quien fuera su mano derecha durante su sexenio. Calderón comenzó diciendo que enfrentar al crimen organizado fue una de las decisiones más complicadas que ha tomado en su vida, pero que la volvería a hacer. ”El verdadero enemigo de nuestro país es el crimen organizado, que secuestra, extorsiona y mata ciudadanos, especialmente a nuestros jóvenes”, comentó.
A través de su cuenta de X, el exmandatario federal aceptó que su política de seguridad tuvo errores, ya que según destacó el enemigo buscaba apoderarse del Estado, pero cuando dejó su cargo en 2012, su gobierno avanzaba y el crimen retrocedía.
”Sobre el caso García Luna, señalo: 1) Nunca tuve evidencia verificable que lo involucrara con actividades ilícitas, ni tampoco recibí información en ese sentido de agencias de inteligencia, mexicanas o extranjeras, que entonces confiaban en él e interactuaban con él; 2) No he tenido acceso a las evidencias ni a los testimonios que se presentaron en el juicio, pero soy hombre de leyes y respeto la acción de los tribunales. Asumo que han actuado conforme a su leal saber y entender. Por lo mismo, soy partidario de que quien infrinja la ley debe asumir las consecuencias de sus actos”, declaró.
Felipe Calderón continuó explicando sus puntos: ”3) La lucha por la seguridad de los mexicanos no era responsabilidad de una sola persona sino de TODO UN EQUIPO DE GOBIERNO que combatió al crimen con toda la fuerza del Estado; 4) Este caso no demerita la lucha valiente que dieron miles de mujeres y hombres DEFENDER A MEXICO DE SU VERDADERO ENEMIGO, EL CRIMEN ORGANIZADO, aún a riesgo de su propia vida”. Que la historia lo juzgue agregó.
”Para mí, un presidente solo tiene dos opciones ante el odio y la maldad de los criminales: luchar o abdicar. Yo elegí luchar, a pesar de todo, porque era y es lo correcto legal, moral y políticamente. Abdicar frente al crimen significa abandonar a las personas y a las familias a su suerte, frente a un enemigo poderoso y perverso, dejándolas en manos de criminales. Luchar significa cumplir dos responsabilidades básicas de todo Estado: proteger a la gente y hacer que se cumpla la ley”, aseguró.





