
Petróleos Mexicanos (Pemex) admitió formalmente que el derrame de hidrocarburos registrado en el Golfo de México desde febrero de 2026 tuvo su origen en una falla de un oleoducto de 36 pulgadas en el complejo Cantarell. En este sentido, se informó la destitución inmediata de tres altos funcionarios que presuntamente ocultaron la magnitud del desastre a los mandos superiores.
El titular de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla reveló en conferencia de prensa que la fuga fue “negada sistemáticamente” por las áreas operativas, a pesar de que la mancha de crudo ya impactaba las costas.
Las investigaciones arrojaron hallazgos alarmantes sobre la gestión del incidente. Se descubrió que, tras detectarse la avería el 6 de febrero, el cierre total de la válvula principal se demoró ocho días, permitiendo que el vertido continuara sin control. Además, se detectó el ocultamiento de al menos 350 metros cúbicos de residuos recuperados que nunca fueron reportados.
Los cargos destituidos fueron los siguientes titulares:
- Subdirección de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental
- Coordinación de Control Marino, Derrames y Residuos
- Liderazgo de Derrames y Residuo
Hasta la fecha, un despliegue de más de tres mil elementos y 25 embarcaciones ha logrado recolectar 915 toneladas de residuos contaminados en 48 playas de estados como Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
Además, la Secretaría de Energía aseguró que se han destinado 30 millones de pesos para apoyar a cooperativas pesqueras afectadas en Veracruz, mientras se mantiene un monitoreo permanente a través del nuevo Observatorio del Golfo de México para prevenir futuras contingencias.





