
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump cumplió ayer la amenaza de imponer un arancel de 25 por ciento a todos los vehículos que no sean fabricados en su país. Esta medida incluye a sus socios comerciales México y Canadá, en cuanto a autopartes y a la proporción de éstas en vehículos terminados.
Los importadores de automóviles bajo el T-MEC tendrán la oportunidad de certificar su contenido estadunidense, y se implementarán sistemas que permitirán que el arancel del 25 por ciento sólo se aplique al valor de su contenido no estadounidense, explicó la Casa Blanca en una tarjeta informativa.
Es decir, el arancel de 25 por ciento se aplicará a las importaciones de vehículos de pasajeros (sedán, SUV, crossovers, minivans, furgonetas de carga) y camionetas ligeras, así como a autopartes claves (motores, transmisiones, piezas del sistema de propulsión y componentes eléctricos), pero en el caso de sus socios comerciales habría un descuento.
Es importante mencionar que, la industria automotriz mexicana es la más integrada con la estadounidense, de modo que el contenido de componentes de ese país en los vehículos exportados es el más alto del mundo, entre 30 y 40 por ciento, dependiendo marca y modelo. Esa proporción se descontaría al arancel general de 25 general.





