Estados Unidos atacó tres instalaciones nucleares iraníes, con una operación llamada “Martillo de Medianoche”, este fue el mayor bombardeo con aviones B-2 de la historia del país. “Ningún otro país del mundo podría haber llevado a cabo una operación como esta”, afirmó el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien destacó que Estados Unidos posee “el mayor poderío militar que el mundo haya visto jamás”. 

En total, participaron más de 125 aeronaves, incluyendo siete bombarderos B-2, aviones cisterna de reabastecimiento, aviones de reconocimiento y cazas. Ademas se emplearon 75 bombas y misiles en el ataque. Los bombarderos B-2 Spirit son aviones de combate estratégicos diseñados por Estados Unidos para penetrar defensas aéreas pesadas y realizar ataques de precisión, capaces de lograr una alta invisibilidad en los radares. 

Según explicó el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, este fue el bombardeo con B-2 más grande de la historia de Estados Unidos, así como la misión más larga con este tipo de aeronaves desde los ataques del 11 de septiembre de 2001. 

Los bombarderos despegaron desde la base de Whiteman, en Missouri. Algunos volaron hacia Guam, en el Pacífico, para actuar como señuelo, mientras el resto se dirigió sigilosamente hacia el este en un vuelo que duró unas 18 horas. Tras completar el ataque, las fuerzas estadounidenses regresaron sin sufrir bajas ni recibir fuego enemigo.  

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que habrá más ataques a Irán si no firma la paz y aseguró que las instalaciones nucleares están “completamente destruidas” después de la intervención militar que se llevó a cabo en las zonas de Fordow, Isfahán y Natanz.