
CIMA, grupo mexicano especializado en la industria alimentaria, opera desde el 2023 con más de 20 protocolos de cumplimiento en materia de integridad y anticorrupción. Asimismo, dicho programa alcanza a más de 1,000 colaboradores y avanza hacia una segunda etapa enfocada en materia comercial y de comercio exterior.
Es importante destacar que, CIMA cuanta con distintos giros de negocio y, por lo tanto, enfrenta múltiples riesgos que pueden materializarse en su operación diaria. Por eso, desde 2023, la compañía cuenta con una política de integridad y anticorrupción que hoy integra más de 20 protocolos orientados a identificar, prevenir y atender riesgos legales y penales relacionados con su operación.
El cumplimiento normativo ha adquirido un papel cada vez más relevante en la operación de las empresas, no solo como una herramienta para anticipar riesgos legales, sino también para establecer procesos claros, fortalecer la relación con colaboradores y brindar mayor certeza a clientes, proveedores y socios comerciales.
En este contexto, CIMA cuenta con una política de integridad y anticorrupción y ahora lanza un diplomado que alcanza a más de 1,000 colaboradores, quienes se capacitan de manera anual en cinco ejes:
- Proteger los derechos laborales
- Promover el respeto a los derechos humanos
- Alinearse a la normatividad que rige la operación de las empresas
- Garantizar la salud y seguridad de todo el personal
- Garantizar soluciones legítimas ante desafíos internos
Esta política es un esquema que permite anticipar riesgos derivados de conductas u omisiones que pueden generar consecuencias legales o penales. Su aplicación cobra especial relevancia cuando las organizaciones amplían sus operaciones, relaciones comerciales y responsabilidades frente a distintos actores.
En la práctica, los protocolos abarcan desde la protección del capital humano y la prevención de accidentes laborales hasta riesgos relacionados con corrupción, fraude y posibles incumplimientos en materias fiscal, ambiental y de comercio exterior.
A este esquema se suma la Línea Ética, un canal confidencial que permite reportar posibles irregularidades y canalizarlas mediante los mecanismos establecidos por la organización.
“Un programa de cumplimiento no sirve si vive en un manual. Su verdadero valor está en que las personas sepan cómo actuar ante una situación, conozcan los mecanismos disponibles y tengan la confianza para utilizarlos”, señaló Teodoro Octavio Martínez Ruiz, director general de CIMA.
Como parte de esta evolución, la compañía trabaja actualmente en una segunda fase de su programa, enfocada en desarrollar protocolos en materia comercial y de comercio exterior, con el objetivo de mantener actualizado su modelo frente a las exigencias regulatorias relacionadas con su operación.
Con esta segunda fase, CIMA busca avanzar de un modelo centrado en el cumplimiento normativo hacia una cultura preventiva integrada a la operación, ampliando su alcance hacia áreas vinculadas directamente con las relaciones comerciales de la empresa. El objetivo es consolidar la prevención como parte cotidiana de la toma de decisiones, con protocolos, capacitación y mecanismos internos que acompañen el crecimiento y la evolución de la compañía.





