
Con presencia a nivel nacional y una posición de liderazgo en la industria alimentaria, CIMA, conglomerado de origen mexicano, ha convertido la sostenibilidad en una actividad permanente y no sólo en un tema para sus informes anuales.
En los primeros ocho meses de 2026, la compañía acumuló 2,912 horas de voluntariado, 84 toneladas de alimentos donados y 5,282 personas beneficiadas, resultados que reflejan cómo su estrategia ASG, Ambiental, Social y de Gobierno Corporativo, se incorpora cada vez más a su operación y a sus decisiones de negocio.
El dato que marca la diferencia es que las 84 toneladas de alimentos entregadas en lo que va del año ya superan las aproximadamente 80 toneladas donadas durante todo 2024 y 2025 en conjunto. Detrás de ese incremento no sólo hay producto, sino una operación que requiere logística, coordinación y acuerdos con organizaciones capaces de recibir y distribuir alimentos, incluso cuando se trata de productos perecederos.
Es importante destacar que, la estrategia también involucra directamente a los trabajadores. Hasta agosto, 988 colaboradores han participado en actividades de voluntariado y, juntos, acumularon 2,912 horas. No se trata únicamente de aportaciones económicas: son jornadas en las que empleados se trasladan a comunidades, participan en actividades de apoyo, coordinan acciones y colaboran con instituciones.
A este despliegue se suman alrededor de 36 actividades realizadas entrevoluntariados, webinars y jornadas de salud en aproximadamente 13 estados del país. Para llevarlas a cabo, CIMA ha establecido vínculos con más de 30 asociaciones e instituciones y mantiene más de 41 alianzas. El impacto también se refleja en el número de personas alcanzadas: 5,282 beneficiarios, de los cuales 4,407 son externos y 875 internos.
Para sostener esta operación, CIMA cuenta con una Coordinación de Sostenibilidad y una Dirección de Responsabilidad Social, áreas encargadas de diseñar, ejecutar y dar seguimiento a las iniciativas ASG, además de vincularlas con la planeación estratégica, la operación y la actividad comercial.
Esta estructura busca que la sostenibilidad no dependa de fechas conmemorativas ni de acciones aisladas, sino que forme parte de las decisiones de negocio. En otras palabras, detrás de las cifras hay un modelo que pretende pasar de la reacción a la planeación.
Más que un balance de donativos, el conjunto de indicadores retrata una estrategia que busca convertir la responsabilidad social en una actividad permanente. Ese enfoque cobra especial relevancia este 19 de agosto, Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, una fecha que recuerda que la atención a las necesidades sociales no ocurre únicamente durante una emergencia, sino que también requiere construir redes de apoyo capaces de mantenerse activas durante todo el año.






