El rapero Sean “Diddy” Combs fue exonerado de los principales cargos a que se enfrentaba, principalmente el de liderar una empresa criminal (que le habría costado la cadena perpetua) y el de tráfico sexual o proxenetismo. 

De los cinco cargos, el jurado solo lo encontró culpable de dos: “transporte para ejercer la prostitución”, aplicable a dos víctimas, Cassie Ventura y otra que declaró bajo el seudónimo genérico de Jane Roe. De acuerdo con medios especializados, estos dos cargos podrían costarle diez años de cárcel (algunos los elevan a veinte). 

“Diddy” fue condenado por transportar personas por todo el país, incluidas sus novias y trabajadores sexuales masculinos pagados, para participar en encuentros sexuales, una violación grave de la Ley Mann federal. 

Pero el jurado de ocho hombres y cuatro mujeres absolvió a “Diddy” de los cargos de conspiración de crimen organizado y tráfico sexual, relacionados con acusaciones de que usó su dinero, poder y fuerza física intimidante para manipular a sus novias en cientos de maratones sexuales impulsados por drogas con los hombres. 

El equipo de defensa argumentó que las mujeres eran participantes voluntarias y que ninguna de sus acciones violentas justificaba la gravedad de los cargos.