
Hugo Salas/ Columnista
A días de haber expuesto el Titular del Ejecutivo Federal su Cuarto Informe de
Gobierno, recordamos la obra del autor Josep Burgaya, que se intitula como bien
lo atribuimos a esta Nota.
Dicha obra manifiesta que, durante décadas, el modelo social europeo hizo posible la creación de sociedades inclusivas, justas y equitativas; a decir del autor, se generó un consenso real en cuanto a lo político y lo social se refiere, así como la determinación económica en donde la intervención estatal fungía como verdadera acción equilibradora respecto de los intereses privados y por consecuencia, se disminuían las posibilidades de desigualdad social.
Como es de pensarse, existían detractores al sistema atribuido sobre todo por políticas liberales, es decir, los intereses del capital privado y los particulares conservadores se han encargado históricamente (o intentado, al menos) de detener cualquier indicio que signifique un desarrollo hacia lo colectivo. No resulta diferente el caso Mexicano.
A partir de 2018, como bien es sabido con la llegada del hoy Presidente de México, se tuvo el compromiso de llevar a cabo una transformación profunda a la vida pública del país; se decidió por mayoría del pueblo de México, triunfando con ello la revolución de las conciencias.
En medio de los procesos de reformas estructurales y de modernización del Estado, fuertes cambios han incidido sobre las concepciones, la organización y la dinámica de los sistemas de protección social, sus políticas y programas.
Con la consolidación de la Cuarta Transformación de la vida pública de México, los programas sociales y los recursos públicos se dirigen a la población más vulnerable para garantizar un estado de bienestar, entendiendo a este último como el modelo mediante el cual se protege a los históricamente desamparados, a llevar a cabo acciones gubernamentales no solamente en el dispendio de Programas para el Desarrollo, sino en la erradicación de la corrupción, la recuperación del Estado de Derecho, la separación del poder político al económico, la seguridad pública, la democracia participativa, la seguridad alimentaria, entre otras realidades que han sido posibles y cumplimentadas por el Presidente de la República.
Luego entonces, y como consecuencia de lógica de cualquier movimiento que implique una modificación de fondo, resaltan ahora los conservadores, quienes por muchos años se beneficiaron a costa del Pueblo, quienes privatizaron, quienes llevaron reformas que solo beneficiaban a unos cuantos, quienes se robaron la posibilidad de crecimiento nacional; los detractores del actual régimen, se encargan de llevar una estrategia constante de golpes mediáticos que no obedecen a la realidad, porque a diferencia de los anteriores regímenes, se gobierna para el Pueblo y con el Pueblo.
Falta por hacer, pero no hay duda que se sigue el camino correcto; el de la voluntad popular y el de la necesidad colectiva de progresar.




