Sergio Casas/ Columnista
Haciendo reflexión acerca de lo que quería comentar en mi primera columna me puse a pensar en temas de interés, rápidamente pasó por mi mente la inseguridad, las libertades, el autoritarismo y demás temas que están muy presentes en la vida pública del país, sin embargo, las ideas fluían y los problemas se complicaban más, hasta que decidí darme un respiro. Me puse a reflexionar y al paso del tiempo llegué a encontrar un común denominador, existía en todos los problemas una falta de participación, ya sea provocada por intereses de terceros o porque no existían los medios para hacerlo.
En este momento reflexivo recordé mis momentos de inicio en la política juvenil, recordé lo que me trajo a querer participar, el ánimo con los que quería provocar un cambio verdadero en mi comunidad y mi país, sin embargo, también recordé los momentos amargos, las decepciones, las confrontaciones. Estos momentos amargos además los recordé junto con los compañeros con los que me tocó vivirlos, algunos de ellos siguen dando lucha y picando piedra, pero muchos ya no, y es que en el camino serán más las derrotas que las victorias, y el espíritu por más que sea tenaz no estará exento a su condición humana.
Pensando en todo esto, me atreví a referirme a ustedes, los jóvenes con causa, a todos aquellos jóvenes que gustan de participar y llevar el bien común, a todos los que quieren cambiar la realidad de su comunidad y evitar el dolor evitable, pero no saben cómo.
Es importante para mí decirles que sí hay de otra, que sí tenemos las maneras de participar y tener un impacto, que existen espacios seguros de participación que podemos utilizar para llevar el mensaje de esperanza a nuestra realidad. Universidades, partidos políticos, sociedad civil organizada y muchísimos más espacios donde su voz puede ser escuchada, es importante mencionarlo porque vivimos en un país en donde una persona, ya saben quién, sale diariamente a decir que él es el único portador de la verdad, que el es el pueblo y sistemáticamente oprime la voz de quienes difieren de su voluntad.
Jóvenes con causa, somos nosotros quienes tenemos la gran responsabilidad de estudiar, debatir, componer y comunicar nuestra visión de México, de exigir a los responsables que se nos escuche y de no claudicar en el intento.
Pero todo esto puede resultar letra muerta si no cambiamos una cosa fundamental en nuestra forma de actuar. Hagamos todos estos ejercicios de diálogo, debate y estudio con el ferviente propósito de seriedad intelectual. El momento de los caudillos institucionales debería de estar enterrado en el pasado, como jóvenes con causa es nuestra responsabilidad el impero supremo del intelecto para poder erradicar los vicios de antiguas generaciones.
Para concluir, me refiero a ustedes con la única intención de levantar en ustedes la llama de la esperanza, de generar un sentido humanista y responsable. El país está en crisis, son tantos los problemas que tratar de exponerlos en un solo texto resulta imposible. La única esperanza está en ti.
Estudiante en la Facultad de Derecho de la Uach. Promotor de capacitación en el Colegio de Educación Profesional Técnica del Estado de Chihuahua y Director de Acción Universitaria en la Secretaría Estatal de Acción Juvenil Chihuahua.
Durante mi vida estudiantil y mi desarrollo profesional he defendido las causas democráticas y promovido la participación, la capacitación y el debate. Creo fielmente en que la solución a los problemas se dan con la constante preparación y el diálogo y he tratado de compartir este mensaje por todo el estado.




