Lugar Seguro

 

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Por Sebastián Sáenz/Columnista

 

Nuestro Estado es conocido a nivel mundial por su inseguridad, en especial la
ciudad fronteriza cuya carencia en este mismo tema ha sido material para
proyectos de Hollywood y referencias para académicos de otros países.

El deber ser del legislador y de la legisladora se encuentra en la representación
ciudadana; no obstante, trabajos de investigación concluyen en que las y los
ciudadanos no se sienten debidamente representados, no conocen el proceso
legislativo y solamente lo relacionan con grilla. Consecuencia de los debates en
numerosa cantidad que se centran en culparse entre contrarios sobre los
resultados de las malas gestiones en los tres niveles de gobierno. Parece que la principal tarea de una fracción es negar las faltas de su líder y resaltar las fallas del contrario.

Por este y más motivos en la lista, es que la población muestra desinterés a los
canales de comunicación de este poder. Por eso es que el camino rector de la
participación ciudadana se acorta cada tres años.

Como ejemplo a lo anteriormente expuesto tenemos dos debates del congreso
local que terminan uniéndose al final para sacar del horno la siguiente pregunta: ¿Torre Centinela o Guardia Nacional?

Si es que alguien realmente lee esto y tiene alguna ideología definida, prontamente podrá reaccionar afirmando que el cuestionamiento anterior es
desequilibrado y que estas estrategias no pueden estar en un mismo escalón, ya
sea por defender la nueva sede de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal o la
idea del Ejecutivo Federal de que los elementos de la Guardia Nacional continúen
en las calles, aunque también es válido que algunas posturas se basen en la
aceptación o en el rechazo de ambas.

La ironía se asoma cuando suben a tribuna exponiendo el principal problema que
reside en el politizar la seguridad de miles de familias chihuahuenses y digo que es irónico porque momentos después de tirar la carta sobre la mesa ondean su
bandera al mismo tiempo que señalan al estandarte contrario con el dedo índice.

Ambas partes usualmente se fundamentan en un despilfarro de dinero cuando a
estas alturas debemos aceptar públicamente o al menos entender que la historia y la situación actual de México demuestran cómo los defectos del capital humano de nuestro sistema político son la verdadera causa de este derroche.

La mala hierba crece en todos lados y es admirable cuando las fuerzas reconocen públicamente sus dilemas en jardinería; por lo tanto, es imprescindible asimilar el hecho de que, si no se le pone fin a la interminable guerra de egos disfrazada de lucha y de transformación, el grifo seguirá abierto.

El llamado a la batalla cada vez más demuestra la falta de consenso con la ciudadanía debido a que los ataques brotan de una narrativa en común, misma que recrea la escena típica de dos niños discutiendo sobre quien tiene el papá
más fuerte.

Algo que aplaudo es el momento donde se crea una intersección que define al
trabajo coordinado entre Estado y Federación como una contribución al
decremento de la violencia en Chihuahua; pero, este mismo punto no siempre se engrandece como otros temas de agenda.

Las administraciones van y vienen, cada una intentará aliviar el dolor con altas
inversiones en sistemas desiguales, ya sea a los anteriores o a los de otro nivel de gobierno y está bien, siempre y cuando la prioridad esté en PROTEGER LOS
DERECHOS de la ciudadanía, así como a la dignidad de la nación. Y será también la integración de las partes, aquella que nos dé a las y los chihuahuenses un lugar seguro para vivir.

 

 

 

Los textos presentados son autoría de quien se especifica, y no necesariamente representan la política, pensamiento y/o ideología de Café Ciudadano.