Estados Unidos.- El derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon no culpables de una nueva acusación de Estados Unidos en la que se les imputa haber conspirado para torturar a opositores políticos. 

Los nuevos cargos, presentados el jueves pasado, ampliaron mucho el proceso penal estadounidense contra Maduro, de 63 años, y Flores, de 70. Anteriormente se habían declarado inocentes de los cargos de haber abusado de su poder para ayudar a narcotraficantes a transportar cocaína. 

Maduro y Flores, capturados en enero por el ejército estadounidense en Caracas, en una operación ordenada por el presidente Donald Trump, presentaron sus alegatos en una comparecencia ante el juez de distrito Alvin Hellerstein en la corte federal de Manhattan. 

La Fiscalía de Manhattan sostiene que Maduro ordenó a funcionarios que torturaran a políticos de la oposición y a personal militar acusados de conspirar contra él para mantener el poder en el país sudamericano. 

En uno de los presuntos incidentes descritos en la acusación, Maduro ordenó en 2014 a sus subordinados que secuestraran a militares para obtener de ellos información sobre posibles disidentes, y les dijo que “les apretaran más” cuando algunos se mostraban desafiantes.