No es la reforma, es el sistema

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Sebastián Sáenz/Columnista

Los mensajes que hemos observado en estos últimos días han sido sobre
seguridad, recursos y democracia.
Seguridad sobre si la estrategia correcta está en una torre o en la Guardia Nacional, de recursos por la discusión de si estos deben estar dirigidos a una obra de teatro o a diversos programas culturales y sociales y de democracia, referente a una reforma electoral que se avistó en abril y que en estas semanas estará dando lugar a una serie de debates y manifestaciones como la que pudimos ver el domingo pasado.
¿Quién es esa señora llamada reforma electoral y qué hizo para dar tanto de que hablar?
Es una iniciativa presentada por el titular del Ejecutivo Federal ante el Congreso
de la Unión el pasado abril, que la semana pasada dio lugar a la disputa en la
cámara de diputados que también ha arribado a nuestro congreso local.
¿Qué es lo que busca el presidente?
Cambiar el nombre del Instituto Nacional Electoral (INE) a Instituto Nacional de Elecciones y de Consultas (INEC), reducir número de diputados y senadores, reducir número de consejeros y magistrados, así como que éstos sean seleccionados por voto popular, financiar a partidos políticos sólo en campañas electorales, reducir la propaganda política a 30 minutos, implementación del voto electrónico y eliminar los órganos electorales locales (IEE).
Con estos cambios ¿Está en riesgo nuestra democracia?
Según la rae, es un sistema político en el cual la soberanía residen en el pueblo,
que la ejerce directamente o por medio de representantes. ¿Ustedes se sienten representados? ¿La reforma es algo político? NO
Política es el bien por los ciudadanos y para los ciudadanos. Tanto reforma como
oposición vienen de la élite. Resultados de la encuesta del INE demostraron que el 51% de los encuestados están de acuerdo con la reforma y que el 78% quiere poder elegir a los consejeros del INE y a los ministros del TEPJF. Estos son producto de la decepción que nos llevamos después de cada elección cuando vemos que pusimos en las sillas a los mismos de la bolsa, que en su mayoría han emanado de un solo partido y ahora se encuentran dispersos en los demás (oficialismo incluido).
Aseguran que el INE es muy caro, que las y los consejeros son millonarios. ¿Gana demasiado Lorenzo Córdova? Realmente sí, pero también gobernadores y
gobernadoras, el Presidente y gabinete. Sueldos vemos, compensaciones no
sabemos. Esta reforma garantiza un ahorro de 24,000 mdp; se seguirá malgastando CON O SIN REFORMA, así como lo han hecho siempre y lamentablemente este problema no cesará ni en el 2024 (se explica al final).
No hace falta darle una connotación negativa a la palabra “reforma”, puesto que, en el 2014, una reforma fue la que nos dio al INE. Tenemos que analizar la
narrativa que hay detrás, los hechos y los puntos, de los cuales uno llamó mi
atención. Desaparecer a los Organismos Públicos Locales (OPLES) y volver a
centralizar el proceso electoral. En el 2021 se eligieron de manera popular 21 mil cargos y esto fue posible gracias al trabajo coordinado entre el INE y los OPLES.
Necesitamos de los organismos locales exista o no exista la democracia, sería un
desastre si una sola institución (sea autónoma o no) se vuelve a encargar de las
elecciones en TODO el país. Esto proyecta una intención de controlar y de que su
movimiento continúe para volverse en un gobierno de dictadura partidista, así
como el que tuvimos antes.
Entendamos que las corrientes, tanto a favor como en contra, son una prueba más de la polarización que vivimos, misma que impedirá que nuestro país avance, a no ser que TODAS las fuerzas políticas dejen el interés propio de lado y den prioridad a su nación (y digo todas porque la voluntad de una sola es insuficiente).
Por eso el problema no es la reforma, es el sistema que se encuentra oxidado por la ganancia personal.