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Sebastián Sáenz/ Columnista 

La comunicación política no es algo nuevo, se adentró a nuestra sociedad con Ab
urbe condita libri de Tito Livio.
En el pleno local una voz se posicionó referente a esta materia.
¨¿Qué vamos a publicar?¨
Su trabajo, y es la manera más fácil en la que podrá rendirle cuentas a los que han depositado su confianza en usted.
¨Si nosotros nada más vamos a publicar las leyes y eso se publica en el periódico oficial y es gratis, lo paga el poder ejecutivo¨ Respondiendo a esto, déjeme decir que afuera de la torre legislativa diariamente pasea una cantidad numerosa de personas que en su mayoría no tienen ni la menor idea de quién es el diputado o la diputada de su distrito y eso lo comprobé yo mismo.
Aun cuando las puertas del recinto pueden estar abiertas de par en par, muchos
no saben que pueden entrar a las sesiones; relacionan al edificio con el Olimpo.
Por eso tenemos que tocar el hombro de cada ciudadano y hacer que se dé la
vuelta.
Como vecinos debemos estar advertidos, saber quiénes nos representan y a qué
resoluciones llegan por nosotros.
Recordemos que utilizan nuestra voz y deciden si continúa el órgano electoral, si
la guardia nacional sigue en las calles y si continuaremos gozando de libertad de
expresión. Lamentablemente, no basta con el periódico oficial. Si a muy duras
penas ven las transmisiones en vivo, ¿Cree que de alguna manera entrarán al portal para ver qué novedades hay?
Si se refiere a la propaganda genérica y antigua disfrazada de siglo 21, en eso si
estoy de acuerdo, es un problema porque nos muestra a figuras de cartón
caminando sobre charcos y ríos como Jesús en la Biblia.
El posicionamiento queda a criterio de cada legislador, alcalde, gobernador o
corcholata, y menciono este último término porque nos dimos cuenta de que
Ebrard y Sheinbaum quieren la presidencia por sus cuentas de Tiktok muy
actualizadas en los nuevos trending topics ¿o de eso no hablaremos?
La comunicación política y parlamentaria, a través de la investigación, permitirán a las y los tomadores de decisiones saber qué es lo que la gente quiere realmente y descubrir los retos a los que tendrán que enfrentarse una vez en la silla.
Hablar de comunicación es hablar también de consenso y diagnóstico. Esta misma ayuda a la creación de un elector más consciente y capaz de discriminar la información brindada por figuras políticas y que no le es útil.
Independientemente de que, si aún tiene bastante afluencia en las calles, tenga o ya no tenga aspiraciones, únicamente está viendo dentro de su círculo y esto es un privilegio, por más austero que sea.
La desinformación, la ignorancia y el desinterés continúan aumentando.
Si no comunicamos lo que hacemos ¿Cuándo ellos podrán dar críticas constructivas de nuestra labor (feedback)? La misma comunicación política hizo que todo el mundo se pusiera de un lado respecto a la guerra entre Ucrania y Rusia, permitió que un cinco de octubre de 1988 el pueblo chileno le dijera NO a Augusto Pinochet, invalidara su gobierno e impidiera que éste se prolongara por ocho años más.
Es momento de resquebrajar ese escudo y aceptar que, sin comunicación política y parlamentaria, el pueblo NO se informa, NO participa y NO crece.
Dedicada a Sammy Olmedo, Gogo Sarasqueta, Vicente Taiano, Yanina Mondino y
a Marco Sifuentes. Gracias por enseñarme la importancia de esta profesión.