Por: Sebastián Sáenz Nieto.
Sin importar el lugar de origen, la narrativa del político chihuahuense invariablemente tendrá espacio para hablar de Ciudad Juárez. Será un tema de agenda política para aquéllos y aquéllas que desean subir en el escalafón con planes monumentales para su ocupación. Esta inmensa del norte tiene la mayor parte del electorado, por lo que, si se es ganada, se obtiene una victoria en el estado entero (aunque hay excepciones).
Los eventos del primero de enero junto con el jueves negro, es ahora el punto de partida para el debate político.
Pero para esto debemos tomar en cuenta algo. En la vida política del mexicano existe un libre albedrío para poder expresar y apuntar; no obstante, nos encontramos con un límite, una línea implícita la cual todos y todas saben que no se debe cruzar. Ahora que estos temas se han vuelto mediáticos plantándose así en las mesas de miles de familias quienes exigen respuestas y justicia, no queda de otra más que atravesar esta línea caminando de puntas y cuidando muy bien los pasos que se dan, así como las palabras que de la boca salen. Un movimiento en falso y puede costar la carrera política que ha sido construida por años y peor aún, la vida.
Este elefante rosa ha matado a activistas, periodistas y verdaderos políticos que han entregado su vida por la patria.
La complejidad es tan grande que incluso un servidor tiene que escoger bien sus palabras y lo que expresará en este artículo a pesar de que sólo cinco personas lo leen.
Y es que este embrollo no es únicamente culpa de los gobiernos, la responsabilidad es compartida. Debemos ser conscientes de que este laberinto existe por romantizar el narcotráfico, publicar en redes sociales nuestras aspiraciones a tener esas vidas de lujo, al reírnos y sentir ternura por niños jugando a ser criminales. Yo mismo he puesto mi grano de arena al consumir series con este contenido.
Lamentablemente Juárez siempre seguirá siendo foco de disputa política donde todos guerrean y tratan de encartar a los otros sobre la adversidad en la que sus ciudadanas y ciudadanos viven.
En el poder legislativo local se llegó la primera sesión después del primero de enero y ya se estaba exigiendo que el fiscal renunciara, ya se presentaron las mismas posturas de la torre centinela agregándole la fuga de reos. Esto le dio sentencia a la ciudad fronteriza de aparecer en la agenda por otros años más.
Podemos reconocer que la actuación por parte de autoridades estatales y federales permitió que se diera el paradero con el más famosos de ellos.
Los enfrentamientos no pueden ser correspondientes al ámbito partidista pues la seguridad y la paz no tienen por qué ser cuestiones ideológicas. Las y los legisladores han reconocido que su labor no sólo es crear leyes y hacer gestiones, sino también en cultivar con los otros poderes del estado para que la norma jurídica se amolde a las necesidades que tenemos nosotros, nuestras familias y nuestros vecinos.
Es nuestro deber poner atención a la crisis en la que vive nuestro país y que seguirá sin importar las administraciones que pasen por el poder, es nuestro deber ver por la educación de las niñas y niños que pertenecen a comunidades marginadas donde este modo de vivir está al otro lado de la puerta y es nuestro deber estar atentos a las posturas y decisiones que otras personas están tomando por nosotros concernientes a este dilema en específico cuya respuesta concreta no existirá debido a su delicadez y a la corrupción existente desde décadas atrás, misma que nos dice que sin importar lo que hagamos la paz colectiva seguirá siendo una idea.




