
Los jefes de la diplomacia de Estados Unidos y Rusia, Marco Rubio y Serguéi Lavrov, respectivamente, se reunieron en Manila para hablar de la guerra en Ucrania y abordar posibles maneras de finalizar el conflicto.
“Durante la conversación sobre la cuestión ucraniana, Lavrov informó a su homólogo sobre la situación real a lo largo de la línea de contacto y enfatizó la inadmisibilidad de seguir armando al régimen de Kiev”, explicó un comunicado de Moscú, que indicó además que ambos cancilleres mantuvieron un exhaustivo intercambio de opiniones sobre una amplia gama de asuntos bilaterales e internacionales.
Rusia, asimismo, acusó a los países europeos de impulsar políticas “desestabilizadoras” que “buscan infligir una ‘derrota estratégica’” a Moscú.
El cara a cara entre Rubio y Lavrov se produjo en los márgenes de la reunión de cancilleres de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), organizada este año por Filipinas, que ostenta la presidencia rotatoria del bloque, y en la que ambos participan como socios externos.
La víspera, el secretario de Estado estadounidense dijo que la guerra en Ucrania “ha dificultado en muchos sentidos la capacidad de Rusia y Estados Unidos para encontrar puntos en común”, aunque no descartó buscar “otras áreas de posible cooperación”.
“Somos los dos países con mayores armas nucleares del planeta. Para nosotros, no hablar sería imprudente e irresponsable. Tenemos que tener una relación con el Gobierno ruso, aunque tengamos áreas de desacuerdo, y en el caso de Ucrania, tal vez una oportunidad, si podemos desempeñar un papel constructivo, para poner fin” al conflicto, subrayó Rubio ante los medios.
Por su parte, Lavrov aseguró que Moscú considera que “por el momento” EE.UU. no ha renunciado a las propuestas planteadas en la cumbre de agosto de 2025 entre los presidentes de ambos países, Vladimir Putin y Donald Trump.
Las negociaciones de paz entre Moscú y Kiev, con mediación de Washington, están estancadas desde febrero pasado, cuando Estados Unidos lanzó su ofensiva contra Irán. Desde entonces, los ucranianos han incrementado sus ataques contra la retaguardia rusa, ante lo cual Moscú ha intensificado sus bombardeos contra Kiev y el puerto de Odesa, en el mar Negro.





