El Gobierno de Francia implementará este sábado un operativo de seguridad sin precedentes con el despliegue de 70 mil policías y gendarmes en todo el territorio nacional, acompañado del cierre de recintos culturales como el Museo del Louvre, el Museo d’Orsay, el Museo Picasso y el Grand Palais.  

Las medidas preventivas buscan evitar un nuevo brote de violencia tras los disturbios registrados la semana pasada en las movilizaciones contra el costo de vida, que derrocaron en incendios, saqueos a comercios y enfrentamientos con las fuerzas del orden. 

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que el dispositivo incluirá vehículos blindados, helicópteros, cañones de agua y unidades de élite destinadas al resguardo de edificios públicos y ayuntamientos, en una estrategia caracterizada por la movilidad.  

El funcionario advirtió que la policía mantendrá una postura firme y de cero tolerancia ante los llamados detectados en redes sociales por parte de grupos radicales de extrema izquierda para cometer actos de vandalismo y saqueo, garantizando que habrá consecuencias legales para quienes participen en hechos delictivos. 

A causa de las alertas de seguridad, importantes eventos culturales sufrieron ajustes: la feria internacional Art Basel Paris, instalada en el Grand Palais con la participación de 211 galerías internacionales, tuvo que cancelar sus actividades programadas para el fin de semana, operando únicamente hasta el viernes.  

De manera paralela, las autoridades prevén marchas masivas en ciudades como París y Marsella, pese a las prohibiciones decretadas en municipios como Lyon, Niza y Montpellier, así como una movilización masiva de hasta 30 mil personas en Orléans convocada por organizaciones de izquierda para protestar contra el congreso del partido de Marine Le Pen.